Debido a que la Hipertensión
Arterial (HTA) es muy común y afecta a una gran población en el mundo,
constituye una enfermedad y factor de riesgo para enfermedades cardiacas,
cerebrales y renales, por lo que al controlar esta enfermedad se reduce la
morbilidad y mortalidad de las enfermedades con las que se asocia. Según la Revista
Cubana de Medicina General Integral v.15 n.1 Ciudad de La Habana ene.-feb. 1999
en su artículo Programa nacional de prevención, diagnóstico, evaluación y control
de la hipertensión arterial la HTA se asocia directamente con la “Enfermedad
del corazón: Hipertrofia ventricular
izquierda Angina/Infarto cardíaco previo, Revascularización coronaria previa, Insuficiencia
cardíaca. Enfermedad cerebrovascular o Ataque transitorio isquémico (ATI). Nefropatía,
Enfermedad arterial periférica Retinopatía”.
Se considera que una persona padece HTA su a partir de los 18 años ha tenido en tres ocasiones distintas cuando menos una lectura de 140/90. Desde la evaluación de la enfermedad se identifican personas en riesgo para facilitarles una guía de tratamiento y es el médico quien decide las acciones pertinentes a cada paciente. En la etapa de la evaluación, se trata de identificar sus causas, presencia o ausencia de órganos dañados e identificar factores de riesgo de enfermedades asociadas. Se debe tomar la presión arterial después de un descanso de 5 minutos en los cuales se debe presentar relajación física y mental, sin haber fumado o tomado cafeína al menos media hora antes, sentado el paciente con el brazo apoyado y desnudo, se infla el manguito hasta 20 o 30 mm de hg por encima de la desaparición del pulso, se coloca el estetoscopio sobre la arteria humeral y se desinfla el manguito a una velocidad de 3 mm de hg o lentamente, se toman las dos lecturas y se repite la toma de presión para determinar variaciones considerables.
En
la evaluación también se le realiza historial clínico al paciente, exámenes físicos
de peso, talla, revisión de ojo, abdomen, aparato respiratorio, cuello,
corazón, de extremidades y neurológico. Se procurará que se le hagan al
paciente un mínimo de exámenes que garanticen una adecuado diagnóstico, pero de
ser necesario se realizarán exámenes de laboratorio y de ser necesario
electrocardiogramas, RX de tórax sobre todo si han sido fumadores para revisar
los pulmones. Todo esto con el fin de determinar si existe presión arterial
sistólica o diastólica.
Estrategias y
programas de intervención.
Es
importante que todos los países den la importancia debida desde las instituciones de salud, población y
políticas gubernamentales con medidas de educación y promoción encaminadas a la
disminución de la HTA misma que se ve afectada por la falta de ejercicio, altos
niveles de grasa en la sangre, elevado consumo de sal, tabaquismo y
alcoholismo. Las estrategias de prevención van encaminadas a incrementar
acciones de prevención, diagnóstico y control, además de establecer programas
educativos que refuercen la prevención y el control de la misma.
Intervención
primaria.
Evitar el problema.
Es
la atención directa del paciente con acciones fundamentales de promover cambios
en su estilo de vida para impulsar la prevención primaria y mejorar la calidad
de la atención médica prestando especial atención a factores emocionales desde
la psicología de la salud que pueden ser factores de riesgo ya que en muchas
ocasiones la enfermedad es asintomática y se le considera como el asesino
silencioso. Si se dice que cuerpo sano en mente sana, desde este punto se parte
para evitar el problema, no negarlo sino buscar una calidad de vida con un
programa cognitivo conductual para control de la hipertensión que van desde
sesiones terapéuticas informativas, técnicas de relajación muscular, de
respiración, de solución de problemas y de auto control para lograr en cambio de
hábito de vida (tratamientos de variables psicológicas como la ansiedad, ira,
frustración y depresión).
Intervención secundaria. Detectar a
tiempo.
Al
ser una enfermedad psicosomática que en muchas ocasiones es asintomática se
deben realizar cuando menos chequeos anuales a partir de los 14 años y que
pueden implicar factores psicológicos clasificados en trastornos somatomorfos,
de la conducta alimentaria, de disfunción sexual de origen no orgánico o de trastornos
del comportamiento estableciendo una aproximación etiológica multicausal de la
enfermedad.
Intervención
terciaria. Evitar
que empeore asegurando una adecuada
adherencia al tratamiento.
La
adherencia a los tratamientos de hipertensión presenta algunas variables, las
primeras se revieren al paciente como son la falta de comprensión, apatía,
pesimismo, el no reconocimiento de estar enfermo, ni de la falta de medicación,
falta de apoyo social, medio ambiente o falta de recursos. Las variables de la
enfermedad como trastornos crónicos con ausencia de sintomatología, confusión,
distorsión visual y reacciones psicológicas. Variables de tratamiento incluyen
el tiempo de espera, supervisión inadecuada, complejidad de régimen
terapéutico, tratamientos largos, costo económico y efectos secundarios de los
medicamentos. Y las variables de relación como son la comunicación inadecuada,
empatía, insatisfacción del paciente y ausencias de conductas y actitudes
necesarias. “La no adherencia al tratamiento entonces sigue siendo un problema
universal, sin que expertos puedan predecir de manera válida y confiable
quienes cooperarán con el tratamiento y quienes no, aunque ha habido aproximaciones
a comportamientos y características que pueden ser útiles para orientar el
cumplimiento” Según la Universidad Javeriana Psychol. Bogotá (Colombia) 5 (3):
535-547, octubre-diciembre de 2006.
Es
recomendable que, como en las demás enfermedades, se acompañe el tratamiento con
apoyo psicológico y de los familiares para un mayor control y pronta
recuperación o estabilización del enfermo de HTA, en muchos casos el paciente no acepta la enfermedad y tampoco el hecho de que deba medicamentarse por el resto de su vida, una vez que el médico diagnostica y da tratamiento a seguir se debe explicar de manera sencilla las posibles implicaciones ya mencionadas en el texto, si descuida su enfermedad, el apoyo psicológico debe reforzar al mejoramiento de la enfermedad y sus síntomas hasta alcanzar una mejor calidad de vida que no se puede dejar únicamente a que los fármacos la alcancen.
Para mayor información, te invitamos a leer las referencias bibliográficas:
Programa nacional de prevención, diagnóstico,
evaluación y control de la hipertensión arterial.
Rev Cubana Med Gen Integr v.15 n.1 Ciudad de La Habana
ene.-feb. 1999 Recuperado de:
Evaluación y tratamiento de la
hipertensión arterial en España. Documento consenso. Recuperado de: http://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/43015721/Evaluacin_y_tratamiento_de_la_hipertensi20160224-27030-vjbrj3.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAJ56TQJRTWSMTNPEA&Expires=1479089567&Signature=eE1fkbJadbYbKOzgheY6AcOQoiw%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DEvaluacion_y_tratamiento_de_la_hipertens.pdf
Tobal, J., Cano, A., Casado, M.,
Escalona A. (1994) Emociones e hipertensión. Implantación de un programa
cognitivo-conductual en pacientes hipertensos. España. Dpto. de Psicología
Básica II. (Procesos Cognitivos) Facultad de Psicología. Universidad
Complutense de Madrid.
Recuperado de: http://revistas.um.es/analesps/article/viewFile/29681/28891
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