Presión arterial alta es cuando la presión arterial es
generalmente más alta de lo que debería. También se la denomina Hipertensión. Si no se disminuye
la presión arterial alta, se pueden dañar los ojos, el cerebro, el corazón, los
vasos sanguíneos y los riñones.
¿Pero cómo lo sabemos?
¿Pero y luego esto de que me sirve?
Debemos revisar los valores en esta tabla:
Ahora
bien, aún en nuestros días es imposible determinar que desencadena la presión alta,
sabemos que muchos factores son hereditarios, pero también puede influir, el
sexo, la edad, el ambiente, los hábitos, etc…
Es uno de
los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, es
importante prestar atención a ella ya que es una enfermedad letal, difícil de identificar
porque rara vez provoca síntomas, por ello lo mejor es tratar de prevenirla,
disminuyendo el consumo de sal, el sedentarismo y el estrés.
Hablemos de historia:
Pero que
tan importante puede ser que desde los antiguos griegos ya se buscaba descifrar
que era y como trabajaba la sangre, como lo observaría, Galeno y su teoría de
los humores, hasta los primeros avances que se hicieron hacia el reconocimiento
y la medida de la presión arterial pasaron muchísimos años y se daría con
diversos experimentos del reverendo Stephen Hales (1677-1761) en Cambrige.y
otros tantos que siguieron con estas bases.
Todos
ellos llegaron al concepto de Hipertensión como manifestación de un proceso
patológico primario definido, es decir, la hipertensión es el resultado de una
enfermedad, generalmente renal.
Este concepto solo duro hasta los años 30 del siglo XX, ya que después se descubrió lo difícil que era encontrar una causa, por lo que crearon el concepto de hipertensión esencial, idiopática o primaria.
Este concepto solo duro hasta los años 30 del siglo XX, ya que después se descubrió lo difícil que era encontrar una causa, por lo que crearon el concepto de hipertensión esencial, idiopática o primaria.
A
mediados del siglo XX el tratamiento era a base dietas sin nada de sodio, sin
embargo muy pocos lo seguían y los resultados eran muy malos. El primer
medicamento probado con éxito fue la reserpina, extracto de una raíz de la
India, y casi al mismo tiempo aparecen los diuréticos, que tenían la propiedad
de reducir el volumen circulante de sangre y, consecutivamente, disminuir la presión
arterial. Después fueron desarrollándose los betabloqueadores androgénicos,
bloqueadores de calcio, inhibidores de enzima convertidora de angiotensina,
bloqueadores de angiotensina II y los primeros bloqueadores de la renina. Los
tres últimos grupos de antihipertensivos han sido el resultado de
investigaciones que ayudaron a comprender una de las principales causas de esta
enfermedad. (hipertensina o renina y angiotonina son sustancias que se
encontraron en el riñón).
Todos
los estudios epidemiológicos, experimentales y terapéuticos que se dieron en el
transcurso de estos años nos llevaron al concepto de que tratar la hipertensión
es muy benéfico, el gran reto de todo tratamiento es proporcionar primero aceptación
por parte del individuo que no tiene síntomas, que modifique su estilo de vida
hacia uno más saludable e ingerir fármacos por tiempo indefinido para
incrementar el tiempo de su calidad de vida, cosa que parecería fácil, pero no
lo es, actualmente es universalmente aceptado que el tratamiento conductual y farmacológico
de la hipertensión es una de las estrategias más costo-eficiente para
lograr la meta común incrementar la expectativa de vida con calidad.
Fuentes:
American Society of Hypertension, Inc. La presión arterial y su salud [en línea], 2010, [Consulta: 11 de noviembre de 2016] Disponible
en web: https://www.ash-us.org/documents/BloodPressureHealthSpanish.pdf
David García Barreto Historia de la hipertensión
Cap 2 pp. 7-20 Recuperado de
http://files.sld.cu/hta/files/2010/07/historia-de-la-hipertension-arterial.pdf
Enrique. Morales , Luis Alcocer. (2011). Hipertensión arterial, El drama en México. Aguascalientes: Atheros-CIC. Pp. 85-87,
Enrique. Morales , Luis Alcocer. (2011). Hipertensión arterial, El drama en México. Aguascalientes: Atheros-CIC. Pp. 85-87,


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